Para nadie es un secreto que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) descuidó y humilló a gran parte de su base política, esa misma militancia que luchó durante 16 años para llevar la organización al poder. Sin embargo, una vez alcanzado el gobierno, muchos de esos dirigentes y miembros fueron desplazados por personas que en su momento fueron adversarios del partido.
Tras la salida del senador Antonio Taveras, diversas personalidades lo han catalogado como “ingrato”, alegando que tanto el presidente de la República, Luis Abinader, como la alta dirigencia del PRM apostaron y trabajaron políticamente para que hoy ocupe una curul en el Senado.
Un ejemplo de esto es el caso del actual diputado Amado Díaz, quien tenía aspiraciones senatoriales, pero tuvo que declinar debido a que la candidatura fue reservada para Antonio Taveras. Situaciones similares ocurrieron en gran parte de la República Dominicana, donde muchos dirigentes históricos y fundadores del PRM fueron desplazados para dar paso a tránsfugas que solo buscan beneficios personales.
Por lo que estas «malas» decisiones podrían provocar que el PRM se quede “como el perro de las dos tortas”, perdiendo tanto el respaldo de su militancia tradicional como la confianza de sus nuevos aliados.
