La salud mental en los adolescentes es un aspecto fundamental para su desarrollo integral, ya que influye en la manera en que piensan, sienten y actúan frente a las situaciones de la vida cotidiana. Durante esta etapa se experimentan importantes cambios físicos, emocionales y sociales que pueden generar estrés, inseguridad y dificultades para manejar las emociones. Cuando estos desafíos no reciben la atención adecuada, pueden afectar el rendimiento académico, las relaciones interpersonales y el bienestar general.
Promover una buena salud mental en la adolescencia implica crear entornos familiares, escolares y comunitarios que favorezcan la comunicación, el respeto y el apoyo emocional. Además, es esencial reconocer de manera temprana las señales de problemas como la ansiedad, la depresión o el aislamiento social, para brindar la ayuda necesaria y prevenir consecuencias más graves. Fomentar el autocuidado, la autoestima y el acceso a orientación profesional contribuye a que los adolescentes desarrollen habilidades para afrontar los retos de esta etapa y construyan una vida saludable y equilibrada.
De acuerdo con una entrevista con la psiquiatra Montserrat Dolz, la adolescencia es una etapa clave para prevenir y detectar los problemas de salud mental, ya que entre un 10 % y un 20 % de los adolescentes presentan algún trastorno mental. La familia, la escuela y el entorno desempeñan un papel fundamental al acompañar y apoyar a los jóvenes durante esta etapa.

Para promover una buena salud mental se recomienda comprender los cambios propios de la adolescencia, fomentar hábitos saludables como una buena alimentación, el sueño y el deporte, hacer un uso responsable de la tecnología, mantener una comunicación abierta y de calidad, negociar con respeto, escuchar activamente y buscar ayuda profesional cuando existan señales de alerta. El acompañamiento cercano y el apoyo oportuno contribuyen a que los adolescentes se desarrollen de manera sana y reduzcan el riesgo de problemas en la vida adulta.
Cuando un adolescente debe ir a un psicologo
Según la pediatra y escritora Lucía Galán, entre el 70 % de los trastornos mentales aparecen antes o durante la adolescencia, por lo que es una etapa clave para detectar y tratar estos problemas a tiempo. La profesional de la salud, recomienda buscar ayuda psicológica cuando las emociones o pensamientos afectan la vida cotidiana, sin esperar a llegar al límite. En el testimonio, dos jóvenes relatan cómo el bullying y el ciberacoso les provocaron ansiedad y un fuerte impacto emocional, pero destacan que hablar con sus familias y recibir apoyo profesional fue fundamental para superar la situación.
Los tres duelos de la adolescencia

Durante este proceso, el adolescente no solo adquiere nuevas capacidades y responsabilidades, sino que también debe enfrentar diversas pérdidas propias de su crecimiento. Estas pérdidas son conocidas como los tres duelos de la adolescencia, un concepto desarrollado por los psicoanalistas Arminda Aberastury y Mauricio Knobel. En este contexto, la palabra duelo no se refiere únicamente a la muerte de un ser querido, sino al proceso de adaptación y aceptación de los cambios que implica dejar atrás una etapa de la vida.
1. Duelo por el cuerpo infantil
El primer duelo consiste en aceptar la pérdida del cuerpo de la niñez. Durante la pubertad, el organismo experimenta cambios acelerados debido a la acción de las hormonas: aumenta la estatura, cambia la voz, aparece el vello corporal, se desarrollan los órganos sexuales y se modifica la apariencia física.
Estos cambios suelen provocar sentimientos encontrados. Algunos adolescentes experimentan entusiasmo y orgullo por su crecimiento, mientras que otros sienten vergüenza, inseguridad o preocupación por no parecerse a sus compañeros o a los modelos de belleza que muestran los medios de comunicación y las redes sociales.
Este duelo implica aprender a aceptar la nueva imagen corporal, reconocer las diferencias individuales y desarrollar una autoestima basada en el respeto y el cuidado del propio cuerpo. Cuando este proceso es difícil, pueden aparecer problemas relacionados con la imagen corporal, trastornos alimentarios o baja autoestima.
Ejemplo: Un adolescente puede sentirse incómodo porque su voz cambia constantemente o porque considera que es demasiado alto o demasiado bajo en comparación con sus compañeros.
2. Duelo por la identidad y el rol infantil
El segundo duelo consiste en dejar atrás el papel que el adolescente desempeñaba como niño dentro de su familia y su entorno. En la infancia, los padres toman la mayoría de las decisiones y ofrecen protección constante. Sin embargo, durante la adolescencia surge la necesidad de ser más independiente, asumir responsabilidades y construir una identidad propia.
En esta etapa aparecen preguntas como:
- ¿Quién soy?
- ¿Qué quiero hacer con mi vida?
- ¿Cuáles son mis valores?
- ¿Qué pienso realmente sobre diferentes temas?
El adolescente comienza a formar opiniones propias, busca mayor autonomía y, en ocasiones, cuestiona las normas familiares. Esto puede generar conflictos con los padres, quienes deben adaptarse a la creciente independencia de sus hijos.
La construcción de la identidad también incluye aspectos como:
- La personalidad.
- Los valores y creencias.
- Los intereses personales.
- Las metas académicas y profesionales.
- Las relaciones sociales.
Superar este duelo significa desarrollar una identidad estable, asumir responsabilidades y adquirir mayor confianza en uno mismo.
Ejemplo: Un adolescente puede decidir cambiar su estilo de vestir, elegir nuevas amistades o expresar opiniones diferentes a las de su familia como parte de la búsqueda de su propia identidad.
3. Duelo por los padres de la infancia

El tercer duelo consiste en aceptar que los padres ya no son figuras perfectas, omnipotentes o capaces de resolver todos los problemas. Durante la niñez, los hijos suelen ver a sus padres como personas que siempre tienen la razón y pueden protegerlos de cualquier dificultad. Con el crecimiento, descubren que también tienen errores, limitaciones y debilidades.
Este descubrimiento puede generar sentimientos de decepción, frustración o enojo. Al mismo tiempo, el adolescente necesita establecer una relación más madura con sus padres, basada en el diálogo, el respeto mutuo y una mayor independencia.
Durante este proceso es común que:
- Se presenten discusiones familiares.
- El adolescente cuestione las reglas.
- Busque mayor privacidad.
- Pase más tiempo con sus amigos.
- Tome decisiones por sí mismo.
Aunque puedan surgir conflictos, la familia continúa siendo un apoyo fundamental para el desarrollo emocional del adolescente.
Ejemplo: Un joven puede sentirse decepcionado al descubrir que sus padres también enfrentan dificultades económicas, laborales o emocionales, comprendiendo que no son perfectos.
Importancia de estos duelos
Los tres duelos forman parte del desarrollo normal de la adolescencia y permiten que el joven construya una personalidad más madura. Afrontarlos adecuadamente favorece:
- El fortalecimiento de la autoestima.
- La aceptación de los cambios físicos.
- El desarrollo de la autonomía.
- La construcción de una identidad propia.
- La mejora de las relaciones familiares y sociales.
- La preparación para la vida adulta.
Sin embargo, cuando estos procesos resultan muy difíciles o se prolongan demasiado, pueden aparecer problemas como ansiedad, depresión, aislamiento social, baja autoestima, conductas de riesgo o dificultades en el rendimiento escolar. En estos casos, el acompañamiento de la familia, la escuela y los profesionales de la salud mental es de gran importancia.
Trastornos en la adolescencia
Trastornos emocionales
Los trastornos emocionales son frecuentes en los adolescentes. Los trastornos de ansiedad, que se pueden manifestar como crisis de angustia o un exceso de preocupación, son los más frecuentes en este grupo de edad, y son más comunes entre los adolescentes mayores que entre los de menor edad.
Trastornos del comportamiento
Los trastornos del comportamiento son más frecuentes entre los adolescentes jóvenes que entre los de más edad. El 2,7 % de los adolescentes de entre 10 a 14 años y el 2,2 % de los de entre 15 a 19 años tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, un exceso de actividad y conductas impulsivas.
Trastornos de la conducta alimentaria
Los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia nerviosas, suelen aparecer durante la adolescencia y la juventud. Estos trastornos se manifiestan con conductas alimentarias anormales y preocupación por la alimentación y, en la mayoría de los casos, por el peso y la figura corporales, y son más frecuentes en las adolescentes que en los varones de esa misma franja de edad.
Psicosis
Los trastornos psicóticos, que suelen aparecer a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, causan síntomas como alucinaciones o delirios. Son experiencias que pueden afectar a la capacidad del adolescente para realizar actividades cotidianas y para el aprendizaje y que, en muchos casos, conducen a la estigmatización o a violaciones de los derechos humanos.
Suicidio y conductas autolesivas

El suicidio es la tercera causa de defunción entre los adolescentes mayores y los jóvenes (entre 15 y 29 años). (2) Los factores de riesgo del suicidio son diversos: el consumo nocivo de bebidas alcohólicas, el maltrato en la infancia, la estigmatización (que disuade de buscar ayuda), los obstáculos que impiden recibir atención y el acceso a medios para suicidarse. Las plataformas digitales, al igual que otros medios, pueden desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a aplicar medidas de prevención del suicidio, pero también pueden debilitar estas medidas.
Conductas de riesgo
Muchas conductas de riesgo, como el consumo de sustancias o las prácticas sexuales no seguras, se inician en la adolescencia. Pueden ser mecanismos que se usan para hacer frente al malestar emocional, y pueden afectar muy negativamente al bienestar físico y mental del adolescente.
Los jóvenes tienen más tendencia a adoptar hábitos nocivos de consumo de sustancias que pueden perdurar a lo largo de la vida. En 2019, la prevalencia del consumo de alcohol entre las personas de entre 15 y 19 años era elevada en todo el mundo (22 %), con muy pocas diferencias por razones de género, y en algunas regiones se observaba un aumento en el consumo. (3)
El consumo de tabaco y de cannabis son motivos de preocupación adicionales. Muchos fumadores adultos adquirieron el hábito antes de los 18 años. En el caso del cannabis, la prevalencia mundial del consumo entre los adolescentes fue, en 2022, superior a la de los adultos, con un 5,5 % frente a un 4,4 %, respectivamente. (4)
Algunos adolescentes incurren en actos violentos que pueden afectar al rendimiento académico, causarles lesiones y empujarles a la delincuencia y a situaciones de riesgo para sus vidas. En 2021, la violencia interpersonal se clasificó dentro de las causas principales de muerte entre los adolescentes de mayor edad. (1)
Promoción y prevención
Las intervenciones de promoción de la salud mental de los adolescentes, así como las de prevención, se centran en mejorar su capacidad para gestionar las emociones, enseñar alternativas a las conductas de riesgo, desarrollar resiliencia ante situaciones difíciles o adversas y promover los entornos y las relaciones sociales saludables.
Estos programas deben diseñarse con un enfoque integral, que abarque varios canales y espacios de intervención —como los medios digitales, los centros sociales y de atención, las escuelas o el ámbito comunitario— y que se sirva de diversas estrategias para llegar a los adolescentes, en especial a los más vulnerables.
Detección y tratamiento tempranos
Es fundamental abordar las necesidades de los adolescentes con trastornos de salud mental. Evitar la institucionalización y medicalización excesivas, priorizar las soluciones no farmacológicas y respetar los derechos de los niños, de conformidad con lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos de derechos humanos son aspectos clave para la salud mental de los adolescentes.
Conclusión
La adolescencia es una etapa de grandes cambios físicos, emocionales y sociales que pueden influir significativamente en la salud mental de los jóvenes. Durante este proceso, los adolescentes enfrentan retos relacionados con la aceptación de su cuerpo, la construcción de su identidad y la relación con sus padres, conocidos como los tres duelos de la adolescencia.
También es importante reconocer que algunos adolescentes pueden presentar dificultades emocionales como ansiedad, depresión, trastornos de conducta o problemas relacionados con la alimentación. Detectar estas señales a tiempo y brindar apoyo familiar, escolar y profesional puede marcar una gran diferencia en su bienestar y desarrollo.
En conclusión, promover la salud mental en la adolescencia es una responsabilidad compartida entre la familia, la escuela y la comunidad. Escuchar, acompañar y ofrecer ayuda oportuna permite que los adolescentes desarrollen autoestima, resiliencia y habilidades para enfrentar de manera saludable los desafíos de esta importante etapa de la vida.
