Por: Humberto Salazar
Es decir, con el nombre de su candidato en el fondo, el inefable Gustavo Sánchez, vocero del minúsculo bloque de diputados del Partido de la Liberación Dominicana, llama “hijos de su maldita madre” a sus excompañeros de partido, y se ríen, aplauden, no le llaman la atención; para Danilo Medina eso debe ser un chiste.
A esos niveles ha llegado la política dominicana, y lo más llamativo es que en ese mismo discurso menciona a Juan Bosch, fundador y líder histórico del partido morado, donde individuos de tan baja estofa y con un lenguaje tan vulgar simplemente no cabían.
¿Y así quieren que nos levantemos en mayo de cada cuatro años a votar por este tipo de espécimen?
El “tigueraje” ha invadido todos los espacios de la política dominicana. En vez de “la ciencia más pura y digna” de Juan Pablo Duarte, hoy parece convertirse en la actividad de los desechos de la sociedad dominicana.
Danilo Medina, quita ese cuadro de Bosch de la casa nacional del Partido de la Liberación Dominicana; ustedes lo que dan es vergüenza.
