NAGUA.- Isidro Quiñones, de unos 70 años y primera víctima mortal de Fiona en RD, murió cuando clavaba el zinc de su vivienda a una palma en la comunidad de Matancitas en Nagua, provincia María Trinidad Sánchez.
Sin embargo, jamás pensó que el árbol que representaba la salvaguarda del techo de su casa, terminaría quitándole la vida al caerse y murió al instante, producto de los fuertes vientos.
Los restos de Quiñones son velados en la capilla San José, en Matanza, a pocos metros de la casa que residía.
Matancitas, el sector donde por muchos años recidió la hoy primera víctima mortal de Fiona en RD, es un sector es alto riesgo, el cual se inunda a un alto volumen de agua cuando el río y la cañada crecen, pero los residentes de todos modos se niegan a salir del lugar.
Las autoridades acudieron ayudar a los residentes para llevarlos a albergues, pero estos se negaron abandonar sus viviendas alegando que les roban sus pertenencias y que están incómodos en los
refugios.