EEUU: Republicanos piden multa y prisión para Bad Bunny por show del Super Bowl

Comparte esta noticia:

Los congresistas republicanos exigen hoy a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sanciones severas contra Bad Bunny y los ejecutivos de la NFL. Los legisladores califican el espectáculo del Super Bowl como una «depravación innombrable» y piden cárcel para los responsables. Randy Fine, representante de Florida, lidera esta ofensiva al considerar que la transmisión incluyó contenido pornográfico que violó las normas federales.

Fine envió una carta a Brendan Carr, presidente de la FCC, donde solicita revisar las licencias de NBC y multar agresivamente al artista puertorriqueño. El político publicó traducciones al inglés de las letras del «Conejo Malo» para justificar su postura, a pesar de que los artistas suelen omitir términos explícitos en estos eventos. Esta indignación selectiva ignora temas de mayor gravedad que afectan directamente la integridad de la infancia en la esfera política.

La bancada conservadora centra su furia en movimientos de baile y letras musicales, pero mantiene un silencio absoluto sobre los archivos de Jeffrey Epstein. Mientras tildan de «suciedad» un show televisivo, evitan cuestionar los documentos judiciales que vinculan a figuras de su propio partido con la red de abuso infantil más grande de las últimas décadas. Esta omisión debilita el argumento de la supuesta protección a los menores que dicen defender.

Crítica a Bad Bunny y silencio cómplice ante el expediente de Epstein

El congresista Andy Ogles, de Tennessee, solicitó una investigación formal por la «glorificación de la sodomía» durante el medio tiempo. Ogles afirma que el país presenció actos sexuales explícitos que dañan la moral de los niños estadounidenses.

Sin embargo, el legislador no muestra la misma diligencia para investigar los daños irreparables que sufrieron las víctimas reales en las islas y propiedades del magnate Jeffrey Epstein.

Mark Alford, representante de Misuri, asegura que el Congreso ya investiga la actuación por ser «peor que el incidente de Janet Jackson». Alford admite que no habla español, pero confía en traducciones para impulsar una agenda de censura en la televisión nacional.

Esta fijación con el entretenimiento distrae a la opinión pública de los nombres que aparecen en las listas de Epstein, donde figura el propio Donald Trump.

Los republicanos ignoran las conexiones documentadas entre el expresidente y el círculo de Epstein, priorizando la crítica a un cantante de reggaetón. Al enfocar sus recursos legislativos en «agarres de ingle» coreografiados, el partido elude la responsabilidad de encarar crímenes sistemáticos contra menores. La coherencia brilla por su ausencia en un Capitolio que prefiere juzgar el arte antes que la criminalidad de sus aliados.


Comparte esta noticia: