Cuando escuché al presidente Luis Abinader decir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que “en más de ochenta años, ninguna mujer ha dirigido esta Organización” y que había llegado el momento de que una mujer ocupara la Secretaría General de la ONU, no pude evitar trasladar esa reflexión al escenario político dominicano. Y es que República Dominicana también se encuentra a las puertas de un nuevo ciclo electoral, mientras los partidos comienzan a mover sus piezas de cara a 2028 y, particularmente dentro del PRM, una mujer figura entre las opciones que buscan alcanzar la candidatura presidencial.
Por eso me surgió una pregunta: si el presidente considera que ya es tiempo de que una mujer dirija una organización internacional tan importante como las Naciones Unidas, ¿podría tener también el deseo de que República Dominicana tenga, después de 2028, a una mujer ocupando la Presidencia de la República? No afirmo que esa sea su intención ni que exista una decisión tomada; simplemente me parece inevitable establecer el paralelismo entre ambas situaciones, especialmente cuando el propio Abinader ha hablado públicamente de la necesidad de abrir mayores espacios de liderazgo para las mujeres.
Y no se puede ignorar que durante su gestión ha habido una presencia importante de mujeres en cargos públicos. Al asumir en 2020, Abinader designó 31 gobernadoras provinciales, una decisión que desde el propio Gobierno fue presentada como una forma de promover el liderazgo femenino a nivel local. Años después, varias de esas posiciones han continuado siendo ocupadas por mujeres, mientras el Gobierno también ha destacado la participación femenina en la vida política y pública del país.
Entonces, más allá de las posiciones partidarias y de quién termine siendo candidato o candidata en 2028, hay una pregunta interesante sobre la mesa: ¿podría Abinader pasar a la historia no solo como el presidente que pidió ante el mundo que una mujer llegara a dirigir las Naciones Unidas, sino también como el mandatario que contribuyó políticamente a que una mujer pudiera convertirse en la primera presidenta de la República Dominicana? El tiempo y las decisiones que se tomen de aquí a 2028 serán los que permitan responder esa pregunta.